GAVA
OHANA AULLÓ
Estamos a 31 de diciembre. Como cada año se celebra Fin de Año en su casa, en nuestro hogar. Somos muchos. Casi 20 personas. Todos sonriendo. Bienvenidos al Ático de OHANA AULLÓ. Con 73 m² construidos nos ofrece el sentir de una gran familia. Pasamos a conocerlo. Los hijos siempre llegaban antes. Ella les recibe con un abrazo y dos besos de esos que te quedas sin mofletes mientras intentan sacarse si éxito el abrigo para dejarlo en el recibidor. Tras cruzar el zaguán siempre te quedas con la boca abierta. Un salón comedor rectangular en donde la luz entra desde los ventanales hasta la puerta de la cocina e inunda y hace brillar toda la decoración que han preparado con tanto esmero. Con la mesa abierta somos 19 en donde guirnaldas, estrellas, piñas decoradas, lazos, confeti, un gran centro de mesa de navidad y por supuesto las copas especiales de cada año junto con el mantel de la familia hace que te sientas en el mejor lugar del mundo. Los grandes en la mesa. Los peques en el sofá. Pasamos a la cocina. Imaginar a todos los hijos dentro, casi dándose codazos mientras picaban los entremeses que no cabían en los platos colocados. Con unos 7 m² alargada y con acceso al lavadero independiente, hacía de este el lugar de las confidencias que te contabas de año en año. No éramos fumadores, al menos no estaba declarado, por lo que aparecíamos por turnos en la terraza. Situada justo encima se accede desde el salón, Con unos 80 m²una parte de ella fue cerrada. Un lugar donde niños y grandes tienen un segundo salón, con cocina y baño. Un lugar íntimo y agradable alejado de miradas. No todo el mundo aguantaba la fiesta, sobre todo pasadas la uvas por lo que a veces desaparecían rumbo a cualquiera de los tres dormitorios. Una siesta aunque fuera pequeña hacía que pudieras continuar con la fiesta familiar. El ático OHANA AULLÓ ha vivido la felicidad y quien en un futuro lo habite, seguro que lo sentirá.